En
el año 2003 terminaba el periplo de
una de las carreras espectáculos más
afamadas del mundo en cuanto a deportes del
motor, la Carrera de Campeones que se disputaba
en el enclave de Hoya Niebla, donde había
sido sede durante una docena de años,
teniendo como escenario el Circuito Islas
Canarias en el municipio gran canario de Telde.
Doce
finales de temporadas que se celebraban por
todo lo alto y con la presencia de casi todo
lo más selecto e histórico del
Mundial de Rallyes, sobre todo en sus primeras
ediciones, con el tiempo la deriva del evento
fue hacia otras modalidades.
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El
punto de desarrollo de la carrera-espectáculo
partía de una fase eliminatoria de
grupos, donde se pasaba a unos "Cuartos
de Final" compuestas por ocho pilotos
que eran: Travis Pastrana, Marcus Grönholm,
Renato Travaglia, Gilles Panizzi, el héroe
local Flavio Alonso, Francois Delecour, Sébastien
Loeb y Daniel Carlsson, donde tras disputar
los diferentes enfrentamientos entre ellos
con dos modelos de vehículos que eran
los Mitsubishi Lancer EV VIII (grupo N) y
los Peugeot 206 WRC, se clasificaron los cuatros
pilotos que pasaría a la seminal. Los
franceses Gilles Panizzi y Sébastien
Loeb, Marcus Grönholm y Francois Duval.
Trascurridos
las múltiples luchas entre los pilotos,
pasarían a la gran y última
de las finales de la legendaria Carrera de
Campeones el piloto filandés Marcos
Grönholm, que el año anterior
se había coronado Campeón del
Mundo por segunda vez, logrando su primer
entorchado en al año 2000, emparejándose
con el que sería a partir de ese año,
el diamante en bruto de la modalidad, el francés
Sébastien Loeb, donde no pararía
de ganar títulos a partir de la temporada
siguiente, hasta un total de nueve consecutivos.
En
el primer desafía se utilizaron los
Mitsubishi, y aquí ya el francés
afianzaría la mitad del cometido, realizando
un tiempo de 1´56"15 frente al
1´56"45 del piloto filandés.
Para el siguiente enfrentamiento se pasaba
a los Peugeot 206 WRC, donde a priori el concepto
conocimiento del vehículo pasaba a
favorecer a Grönholm, ya que había
disputado esa y las pasadas temporadas con
ese vehículo, pero nada más
lejos de la realidad. Se enfrascaron en un
duelo de, nivel de "Mundial de Rallys"
levantando a todos los presentes de sus lugares
que fijaban la vista en la igualdad de la
disputa, incluso con algún mínimo
toque que finalmente volvía Loeb a
ser el más rápido nuevamente
con el modelo francés, con un tiempo
de 1´52" 30 frente al 1¨53"
09 de su oponente, y por tanto el ganador
y último de la "Era Canaria"
de la mítica Carrera de Campeones.
Tras
el triunfo en la Carrera de Campeones de 2003,
el piloto alsaciano se convertiría
en una de las leyendas del Mundial de Rallys,
logrando hitos históricos que nadie
ha conseguido. Ganar nueve títulos
mundiales y de manera consecutiva y que hasta
la fecha aún posee el mencionado récord.
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